viernes 20 de noviembre de 2009

El 20-N la Ertzaintza interrumpe antidemocráticamente un acto de la izquierda abertzale


Cuando Tasio Erkizia se dirigía a los reunidos en la plaza de Errekalde recordando la apuesta de la izquierda abertzale por la unión de fuerzas soberanistas para la confrontación democrática con el Estado español, dos ertzainas con el rostro cubierto han irrumpido en el acto y se han dirigido al monolito erigido en recuerdo de Josu Muguruza para retirar la pancarta.La retirada ha sido respondida con gritos de "Jo ta ke" y "Zuek ere txakurrak zarete" y se han registrado momentos de tensión. Una decena de policías autonómicos pertrechados con material antidisturbios se ha desplegado en la plaza, donde se han estacionado también vehículos policiales.A los familiares que se han dirigido a ellos, les han espetado que "cumplen órdenes" y que si les molesta, "pongan una denuncia".Tras la retirada de los uniformados, ha continuado el homenaje a "Santi y Josu, dos dirigentes que nos han enseñado el camino", según ha subrayado Erkizia, quien ha constatado que "estamos caminando" y ha considerado necesario"unir más las fuerzas" para conseguir Euskal Herria sea lo que quiera ser.
Previamente, se ha realizado una ofrenda floral ante la escultura erigida a Santi Brouard en la Plaza Ametzola.Erkizia también se ha referido a la declaración institucional del Parlamento de Gasteiz sobre la figura de Brouard. Ha recordado que 25 años después de que le mataran aún no se han esclarecido los hechos. "Menos declaraciones y más buscar la justicia", ha manifestado antes de reclamar que "digan si el señor X era Felipe González, Alfonso Guerra o el rey".
A la tarde las 7,30 será la hora de la movilización que comenzará en el dispensarrio médico en que Santi fue asesinado transcurriendo hasta el frontón de la Esperanza, en el que se cerrarán los actos con un mitin que congregará como cada año a miles de personas.
KAOSENLARED

martes 17 de noviembre de 2009

JOSU MUGURUZA, ASESINADO EL 20N 1989



En 1989 fue elegido candidato de Herri Batasuna al Congreso de los Diputados por Vizcaya, siendo el tercero de la lista. En las elecciones del 29 de octubre de 1989 HB obtuvo 2 diputados por Vizcaya, pero la renuncia del histórico dirigente Tasio Erkizia, número 2 de la lista, dejó a Muguruza como cargo electo. Dentro de Herri Batasuna había ganado la tesis de participar por primera vez en las instituciones políticas españolas, ya que hasta ahora habían concurrido a las elecciones pero no habían participado en las sesiones a Cortes Generales.
La sesión de investidura en el Congreso se iba a celebrar el día 21 de noviembre e iba a contar por primera vez con participación de políticos de HB. La noche anterior, 20 de noviembre, los congresistas y senadores electos de
Herri Batasuna, entre ellos Muguruza, cenaban en el hotel Alcalá de Madrid y preparaban la estrategia para la sesión del día siguiente. Fue entonces cuando entraron dos pistoleros encapuchados en el reservado que ocupaban los dirigentes abertzales y dispararon contra el grupo, causando la muerte por heridas de bala de Muguruza y heridas graves a otro dirigente de HB, Iñaki Esnaola. Muguruza falleció en el acto. Tenía 31 años dejando viuda y una hija.
El atentado fue reivindicado por el GAL, pero el hecho de que llevara 2 años inactivo y el modus operandi del asesinato dirigieron las sospechas hacia grupos de ultraderecha ligados a las Bases Autónomas. Dos fascistas fueron detenidos acusados de ser los autores materiales del asesinato: Ángel Duce y Ricardo Sáenz de Ynestrillas. El primero de los dos fue condenado en 1993 a 99 años y ocho meses de prisión, mientras que el segundo fue absuelto por falta de pruebas. Duce, obtuvo el tercer grado unos años más tarde y murió en un accidente de circulación mientras disfrutaba de uno de esos permisos. Sáenz de Ynestrillas, hijo de un capitán golpista ascendido a comandante, que había sido asesinado por ETA, se convirtió a raíz de aquel atentado en un fascista de renombre.

25 años del asesinato parapolicial de Santi Brouard



Bodas de plata de un asesinato

“Hay vidas que, de muertas, sólo son biografías, ambiguos prontuarios de cuentos y de cuentas, acaso un mal habido patrimonio y algunos herederos peor hallados, un perro que les ladre dolientes titulares, un alcalde de encargo, un cardenal de oficio y un par de funerales.
Pero apenas la tierra se sume al homenaje y los gusanos rindan honores al difunto, de aquel ilustre muerto va a quedar, si me apuran, la misa aniversario con que la Iglesia reconforta el luto mientras la viuda quiera pagar los honorarios, y una lápida triste que recuerde un olvidado nombre y un extraviado año.
Son vidas que se pierden en el tiempo sin un beso en la espalda ni una mano en el pecho, infelizmente muertas.
Hay muertes que, de vivas, nos dan las buenas horas, nos lustran la sonrisa, nos atan los zapatos con los que andar el día, nos rondan y nos cantan los sueños que aún amamos.
Son muertes tan poco moribundas que siempre están naciendo y así no tengan visa para el cielo o el aval de la ley para la gloria van a seguir estando con nosotros, memoria que respira y pan que se comparte, dichosamente vivas” (Koldo Campos Sagaseta).
La de Santi Brouard es una de éstas.
Veinticinco aniversario del asesinato del pediatra vasco, Santi, mientras auscultaba a un niño en su consulta perpetrado por el gobierno de Felipe González y su partido del PSOE en retaguardia con pasamontañas y cubriendo las espaldas de los autores materiales. Bodas de plata del asesinato de un independentista vasco. Y bodas de plata de un silencio colaborador, encubridor y de guerra por parte del aparato represivo y judicial. El español. Entre nosotros el asesinato, las desapariciones, la tortura y los malos tratos cuentan desde años con cómplices sin los cuales serían inviables. A su alrededor se teje una red de silencio y mentira pero, lo que es más grave, también de impunidad. En el estado español se ampara al verdugo y se trata de deslegitimar la denuncia de la víctima, imposible sin la colaboración activa del aparato judicial. Es, no cabe duda, una lección amarga la enviada desde el gobierno y sus aparatos: impunidad, la misma que se envía desde los campos de concentración del mundo: ¡perder toda esperanza en la justicia y en los derechos humanos, vosotros, humanos ilusos!
“En el Laberinto: diario de interior, 1994-1996” Fernando López Agudín, director general de Relaciones Informativas y Sociales del Ministerio de Justicia e Interior -de los que era titular Juan Alberto Belloch-, cuenta que asistió a una reunión antiterrorista en Gasteiz, que “giraba en torno al dilema de si es posible o no seguir trabajando con red” o, con otras palabras, si se iba a seguir o no practicando la tortura. La decisión, como lo demuestran las reiteradas denuncias de la víctimas, de Amnistía Internacional y del relator especial de la ONU para los Derechos Humanos y la Lucha Antiterrorista, fue la de proseguir practicando la tortura. Ni que decir tiene que ante esta grave confesión la justicia ni se inmutó. Ningún juez llamó a declarar al autor. Celebramos las bodas de plata de un asesinato gubernamental al tiempo que también celebramos las bodas de oro y sangre del amén de los tribunales españoles a la tortura. Vieja lacra judicial, como revelan las fosas del franquismo.
No se puede olvidar que el grupo terrorista GAL lleva sello y cuño del PSOE y del gobierno español, y hoy entre nosotros son pocos los que dudan que el ya hace meses desaparecido Jon Anza fue nuevamente secuestrado y posiblemente torturado y asesinado cruel e impunemente por los aparatos del estado en las bodas de plata del de Santi. De un gobierno dirigido de nuevo por el PSOE y al frente del ministerio de Interior de Zapatero el portavoz del galoso Felipe González: Alfredo Pérez Rubalcaba. Todo un mensaje y un augurio de muerte.
Aquel 20 de noviembre de 1984, hace ya veinticinco años, también era otoño y hojas de mil colores se arrastraban perezosas por los suelos de la villa de Bilbo. Eran las seis y unos minutos cuando en la Alameda de Recalde 12, en la consulta del pediatra Santi Brouard, sonaron tiros de metralleta italiana y de pistola checoslovaca. A las armas dos matones a sueldo, un Ocaña y el Morcillo, en la recámaras fuerzas militares y el criminal puño del gobierno del PSOE. En la calle, el otoño hecho noche y el corazón roto y doliente de mucha gente. Y un grito unánime: `PSOE, GAL, berdin da'.
Y de nuevo el recuerdo y las palabras de Koldo Campos Sagaseta: “Hay muertes que, de vivas, nos dan las buenas horas, nos lustran la sonrisa, nos atan los zapatos con los que andar el día, nos rondan y nos cantan los sueños que aún amamos”.

Mikel Arizaleta
Publicado por kirruli kultur elkartea

lunes 16 de noviembre de 2009

"UN PRIMER PASO..."

En el 5º aniversario de la declaración "Ahora el Pueblo, Ahora la Paz" (Declaración de Anoeta), y en Altsasu, el pueblo que en 1978 vio nacer Herri Batasuna, la izquierda abertzale ha presentado el documento "UN PRIMER PASO PARA EL PROCESO DEMOCRÁTICO: PRINCIPIOS Y VOLUNTAD DE LA IZQUIERDA ABERTZALE" , documento que recoge las bases de la apuestapolítica de la izquierda abertzale. Decenas de militantes referenciales de la izquierda abertzale han participado en la rueda de prensa en la que se ha presentado el documento.

Este documento recoge la reflexiones que la izquierda abertzale realiza acerca de la situación política y del proceso de liberación de Euskal Herria - País Vasco. Del mismo modo, en el documento que os adjuntamos se presenta y define el Proceso Democrático como herramienta principal para la resolución del conflicto y se recogen las bases y principios de dicho Proceso Democrático.

UN PRIMER PASO PARA EL PROCESO DEMOCRÁTICO: PRINCIPIOS Y VOLUNTAD DE LA IZQUIERDA ABERTZALE


Somos independentistas, hombres y mujeres de diversas generaciones que hemos trabajado y trabajamos por construir y desarrollar un proyecto de liberación nacional y social. Nuestro objetivo es la constitución de un Estado propio, al considerar que es la única forma de garantizar totalmente la supervivencia y el desarrollo pleno del Pueblo Vasco, en armonía y solidaridad con el resto de pueblos de Europa y del mundo. Es nuestro legítimo proyecto político, que pretendemos alcanzar gracias a la adhesión mayoritaria de la sociedad vasca.
El actual ordenamiento jurídico-político, que divide nuestro territorio y limita los derechos de sus ciudadanos y ciudadanas, se ha confirmado como un escenario que perpetúa el conflicto político y armado. No permite que la ciudadanía vasca pueda decidir sin cortapisas su propio futuro.
En ese contexto, se ha prolongado mucho más allá de lo que nadie debiera desear la situación de violencia y enfrentamiento armado, con los costes humanos y políticos que todos y todas conocemos. Es nuestra prioridad superar este escenario.
Estas últimas tres décadas de conflicto dejan sentada otra conclusión: somos un movimiento político al que el tiempo ha dado la razón. Así lo demuestran, desde aquella inicial exigencia de ruptura democrática respecto al régimen franquista, el «no» del Pueblo Vasco a la Constitución española, a la OTAN o a la central nuclear de Lemoiz. Así lo demuestra nuestro esfuerzo para evitar que la trampa del estatutismo se consolidara. Así lo demuestra nuestra frontal oposición al capitalismo salvaje.
No ha sido sólo en el terreno de la oposición y la protesta donde los y las independentistas hemos ganado batallas políticas e ideológicas. Las propuestas de solución y futuro realizadas por la izquierda abertzale han prendido en amplias capas de la sociedad, en ocasiones de forma mayoritaria. Las iniciativas para una solución negociada, los diseños para alcanzar un marco democrático o las dinámicas de construcción nacional, han posibilitado indudables avances en elproceso político vasco.
Estos últimos años se ha avanzado en ciertas cuestiones que han hecho no sólo deseable sino también posible materializar positivamente para toda la ciudadanía un cambio de ciclo; en el debate político abierto en la última década –que ha situado perfectamente los nudos a desatar para encontrar una solución–; en el trabajo y lucha incansables de miles de personas y sectores sociales que han permitido llegar hasta el umbral del deseado cambio político real; así como en la necesidad de dejar atrás las consecuencias perniciosas de este conflicto. Un cambio de ciclo que sustituya el enfrentamiento armado, el bloqueo y la falta de expectativa por el diálogo, el acuerdo y una solución justa estable y duradera para el país.
Con aciertos y errores hemos traído el proceso de liberación a la fase del cambio político. Ahora se trata de hacer ese cambio irreversible. Materializar el cambio exige también cambios en nosotros y nosotras mismas. Era necesaria una profunda reflexión y autocrítica, y la estamos haciendo.
La izquierda abertzale tiene bien presente que no se trata de conocer o esperar a lo que el resto de agentes están dispuestos a hacer, sino aquello que nosotros y nosotras debemos y tenemos que hacer. La nueva fase necesita de nuevas estrategias, de nuevas políticas de alianzas y de nuevos instrumentos. Partiendo de que los objetivos a alcanzar en la nueva fase son el reconocimiento nacional de Euskal Herria y el reconocimiento del derecho de autodeterminación, para llegar al cambio se hace indispensable una creciente acumulación de fuerzas y llevar la confrontación con los estados al terreno donde éste es más débil, que no es otro que el político. Por ello, la lucha de masas, institucional e ideológica, el cambio en la relación de fuerzas y la búsqueda de apoyo en el concierto internacional deberán ser pilares fundamentales de la nueva estrategia. El instrumento básico para la nueva fase política es el Proceso Democrático y su puesta en marcha, una decisión unilateral de la Izquierda Abertzale. Para su desarrollo se buscarán acuerdos bilaterales o multilaterales; con los agentes políticos vascos, con la comunidad internacional y con los estados para la superación del conflicto. En definitiva, el Proceso Democrático es la apuesta estratégica de la izquierda abertzale para ganar el cambio político y social. Todas estas consideraciones están siendo comúnmente compartidas en la Izquierda Abertzale en el marco del debate que se está desarrollando en su seno con responsabilidad. Así mismo, a través de ese debate, se pretende afianzar como propios para toda su base militante y social los siguientes principios, que deseamos compartir ahora con la ciudadanía vasca, agentes políticos, sindicales ysociales del país así como con la Comunidad Internacional:
1. La voluntad popular expresada por vías pacíficas y democráticas, se constituye en la única referencia del proceso democrático de solución, tanto para confiar en su puesta en marcha y su óptimo desarrollo así como para alcanzar los acuerdos que deberá refrendar la propia ciudadanía. La Izquierda abertzale, como debieran hacer el resto de agentes, se compromete solemnemente a respetar en cada fase del proceso las decisiones que libre, pacífica y democráticamente vayan adoptando los ciudadanos y ciudadanas vascas.
2. El ordenamiento jurídico-político resultante en cada momento debe ser consecuencia de la voluntad popular y garante de derechos para el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas. Los marcos legales vigentes en cada momento, no pueden ser obstáculo o freno a la voluntad popular libre y democráticamente expresada, sino garantes de su ejercicio.
3. Los acuerdos a alcanzar en el desarrollo del proceso democrático deberán respetar y regular los derechos reconocidos tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como demás normativa internacional concerniente a los Derechos Humanos, sean estos individuales o colectivos, entre ellos la Carta de Derechos de las Mujeres.
4. El diálogo político inclusivo y en igualdad de condiciones se constituye en la principal herramienta para alcanzar acuerdos entre las diferentes sensibilidades políticas del país. La izquierda abertzale muestra su total voluntad de formar parte de ese diálogo.
5. En el marco del proceso democrático, el diálogo entre las fuerzas políticas debe tener como objetivo un Acuerdo Político resolutorio, a refrendar por la ciudadanía. El acuerdo resultante deberá garantizar que todos los proyectos políticos puedan ser no sólo defendidos en condiciones de igualdad de oportunidades y ausencia de toda forma de coacción o injerencia, sino que además puedan ser materializados si ése es el deseo mayoritario de la ciudadanía vasca expresado a través de los procedimientos legales habilitados.
6. El proceso democrático tiene que desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias, mediante la utilización de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos. Partimos del convencimiento de que ésta estrategia política posibilitará avances a través del Proceso Democrático. Sudáfrica e Irlanda son ejemplo de ello.
7. Reiteramos nuestro compromiso con la propuesta de Anoeta. Conforme a la misma, debe establecerse un proceso de diálogo y acuerdo multipartito y en igualdad de condiciones entre el conjunto de fuerzas políticas del país, que aborde la consecución de un marco democrático por el cual la ciudadanía pueda decidir libre y democráticamente sobre su futuro sin otro límite que la voluntad popular. Dicho proceso, entendemos debe regirse por los principios del senador Mitchell.
Por otro lado, debe establecerse un proceso de negociación entre ETA y el Estado español que verse sobre la desmilitarización del país, liberación de presos y presas políticas vascas, vuelta de exiliados y exiliadas y un tratamiento justo y equitativo al conjunto de víctimas del conflicto. Por todo ello, nos reafirmamos en nuestra posición sin reservas con un proceso político pacífico y democrático para lograr una democracia inclusiva donde el pueblo vasco, libre y sin intimidación de ningún tipo, determine libremente su futuro.

Euskal Herria, 14 de Noviembre de 2009

lunes 26 de octubre de 2009

LOS ÚLTIMOS 5 ANTIFASCISTAS ASESINADOS POR FRANCO



27 SEPTIEMBRE DE 1975
LOS ÚLTIMOS 5 ANTIFASCISTAS ASESINADOS POR FRANCO

La película Septiembre del 75 de Adolfo Dufour, sobre los Consejos de Guerra sumarísimos de septiembre del 75, los últimos fusilamientos del franquismo y la lucha de Flor Baena, hermana de Xose Humberto Baena Alonso, por conseguir la nulidad de dichos Consejos de Guerra, se estrenará en Madrid:EL DÍA 6 DE NOVIEMBRE, EN EL PEQUEÑO CINE ESTUDIO MAGALLANES de Madrid.C/Magallanes, 1. Tfno: 91 447 29 20.


¡NI OLVIDO, NI PERDÓN: VERDAD JUSTICIA Y REPARACIÓN!




Pablo Mayoral, a la izquierda, y Manuel Blanco Chivite, en el local donde se reúnen con antiguos compañeros en Madrid. - - MÓNICA PATXOT

PATRICIA LÓPEZ / Ó. LÓPEZ-FONSECA - MADRID - 26/10/2009 PÚBLICO
"Que las muertes de mis camaradas y la mía sean las últimas". Estas fueron las últimas palabras que José Humberto Baena, militante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), pronunció el 12 de septiembre de 1975 ante el Consejo de Guerra que le iba a sentenciar a morir fusilado. Junto a él estaban otros cuatro integrantes de la organización creada por el PCE (m-l). Manuel Blanco Chivite y Vladimiro Fernández también fueron condenados a la pena capital, aunque el Gobierno se la conmutó por la de 30 años de cárcel horas antes de ser ejecutados. Los otros dos, Pablo Mayoral y Fernando Sierra, recibieron condenas de 30 y 25 años.
Quince días después, Baena fue fusilado junto a los también integrantes del FRAP Ramón García Sanz y José Luis Sánchez Bravo y los miembros de ETA Ángel Otaegi y Juan Paredes, Txiki. No habían pasado dos meses cuando moría Franco. Dos de los supervivientes de aquellos fusilamientos, los últimos del régimen franquista, recuerdan tras 34 años de silencio aquellos días para Público con motivo del próximo estreno del documental Septiembre del 75, que hace memoria de aquellas víctimas de la dictadura.
A Manuel Blanco Chivite le conmutaron la pena de muerte horas antes de su ejecución
Blanco Chivite era el mayor: "Tenía 30 años, era periodista y escribía en revistas económicas. Desde que era estudiante militaba en el PCE (m-l) y para entonces ya había sido detenido dos veces. De hecho, cuando me arrestaron por aquella muerte, estaba en libertad provisional. A pesar de ello, me encargaba de coordinar el partido y el FRAP en Madrid".
Pablo Mayoral también tenía un puesto relevante. Se encargaba de la propaganda y de la revista del partido. "Tenía 24 años y trabajaba en una multinacional arreglando máquinas. Meses antes habían detenido a mi hermano y yo sabía que era vigilado, por lo que cambiaba de casa constantemente", rememora. Él era también el encargado de ayudar a los compañeros del FRAP que, desde otros lugares de España, buscaban refugio en la capital. Así fue como conoció a Humberto Baena. "La Policía lo buscaba en Galicia porque había recogido firmas y dinero para el entierro de un obrero caído en una protesta. Vino a Madrid con su novia", asegura.
Chivite recuerda que fue en 1975, con un régimen volcado en la represión, cuando el partido decidió llevar a cabo lo que denomina "acciones personales puntuales". Una de ellas costó la vida el 14 de julio al policía Lucio Rodríguez, en Madrid. Al día siguiente comenzaron las detenciones. El primero en caer fue Pablo: "Llevaba un tiempo viviendo en casa de un compañero de trabajo. Por la noche, cuando bajé a tirar la basura, me detuvieron". El día 16 lo era Blanco Chivite: "Me detuvieron en la calle. Llevaba días preparando una cita del partido que tenía fuera de Madrid". El 22 de julio se produjo el último arresto, el de Baena.
Pablo Mayoral asegura que, tras sufrir torturas, firmó una confesión que no sabía qué decía
Cuando se les pregunta si participaron en aquella muerte, eluden la respuesta directa. "¿Alguien les ha preguntado a los policías que nos torturaron y a los militares que nos condenaron sin una sola prueba?", responde de modo seco Manuel. Mayoral se limita a asegurar que él nunca empuñó una pistola. En lo que ambos son más explícitos es en recordar la semana que pasaron en la Dirección General de Seguridad (DGS) interrogados por el comisario Roberto Conesa y sus hombres. "Las palizas eran interminables. El último día nos hicieron firmar una confesión que no sabíamos qué decía", asegura Pablo.
Silbar La Internacional
De la DGS pasaron a la prisión de Carabanchel, a celdas de castigo que Manuel recuerda muy bien: "No teníamos ni sábanas ni mantas. El colchón lo metían por la noche y lo sacaban por el día. Sólo había un agujero que hacía de retrete, un grifo y una botella de plástico vacía. No había luz la mayor parte del día". Así estuvieron hasta que el 11 de septiembre se inició el Consejo de Guerra. "Nuestros abogados pidieron la práctica de más de 190 pruebas. Las rechazaron todas. Ni siquiera presentaron en la vista la pistola con la que decían que habíamos matado a aquel policía", rememora Manuel. "Todos habíamos asumido que se iban a confirmar las penas de muerte", recalca Pablo.
Así fue al día siguiente. Tres penas de muerte y elevadas condenas de cárcel para Mayoral y Fernando Sierra. Baena, Fernández y Chivite quedaron incomunicados de nuevo en las celdas de castigo de la prisión, mientras los otros dos miembros del FRAP pasaron a una galería. "Un día, el resto de presos se puso a silbar La Internacional para animarnos. Les obligaron a callarse", recuerda Manuel.
"Queremos que aquellos Consejos de Guerra y juicios sumarísimos sean declarados nulos"
El viernes 26 de septiembre, el Consejo de Ministros confirmó las penas de muerte para dos miembros de ETA y tres del FRAP. A otros seis se las conmutó. "Era ya de noche cuenta Manuel cuando entró un funcionario en la celda para llevarme a una sala. Allí mi abogado me abrazó y me dijo que me habían conmutado la pena de muerte. No me lo creía. También me dijo que a Vladimiro le habían hecho lo mismo, pero que se confirmaban las de otros tres camaradas, que iban a ser fusilados al día siguiente. Fue una noche muy dura. A la mañana, cuando me subieron con el resto de presos políticos, ya habían muerto. Me abrazaron, pero el silencio en la galería era terrible".
Manuel y Pablo salieron de prisión a finales de 1977, con la segunda amnistía. El primero es en la actualidad escritor y dirige la pequeña editorial El Garaje. Pablo trabaja en una imprenta. El PCE (m-l), tras ser legalizado en 1978, se disolvió en 1993. Ambos aseguran que rompen ahora su silencio, "no para que se juzgue a nadie por lo que pasamos", sino para denunciar que la Ley de Memoria Histórica está fallando. "Queremos que aquellos Consejos de Guerra y juicios sumarísimos sean declarados nulos".

martes 20 de octubre de 2009

Lo que no filtró ni Rubalcaba, ni Garzón, ni Falsimedia




Batasuna pone a debate entre sus bases una estrategia nueva para materializar el «cambio de ciclo».
Las detenciones del martes pasado no han logrado detener el proceso de debate entre las bases de Batasuna en torno a una estrategia eficaz. La dirección propone apostar decididamente por un proceso democrático que llegue a desarrollarse «sin ninguna violencia ni injerencia externa».

Ramón SOLA- Iñaki IRIONDO DONOSTIA

El miércoles pasado, un día después de producirse las detenciones de Arnaldo Otegi y otros nueve independentistas, miembros de Batasuna recalcaban en Baiona que la redada no detendrá su oferta política. «Tras un largo periodo de reflexión, la izquierda abertzale aborda una nueva iniciativa para impulsar un nuevo ciclo encaminado a la resolución del conflicto político», apuntaba Xabi Larralde. GARA ha tenido acceso a la propuesta que comienza a debatirse ahora entre las bases de la izquierda abertzale y consta de 36 folios. En ellos se plantea una apuesta por «un proceso democrático que tenga como base la palabra y la decisión de la ciudadanía vasca» y que debería llegar a desarrollarse «sin ninguna violencia ni injerencia externa».
Según ha podido constatar GARA, ni la irrupción en la sede de LAB, ni los arrestos, ni la persecución policial incesante han conseguido abortar este debate, que alcanza tanto a la definición de la estrategia a seguir como a la propia estructuración de la izquierda abertzale o la definición de su liderazgo. El objetivo de fondo es responder a la demanda de una estrategia eficaz que consiga abrir «un nuevo ciclo», a partir de la constatación de que los intentos anteriores no han tenido éxito pero a día de hoy sigue habiendo muchas opciones objetivas para lograrlo.
«Hemos traído a Euskal Herria al umbral del cambio político; 30 años después, la puerta del cambio está totalmente abierta», se lee en el preámbulo de esta propuesta, que invita por tanto a «definir una estrategia eficaz que lleve la confrontación a los términos Euskal Herria/Estado».
El resultado de este debate interno no está cerrado. Y, además, su desarrollo se ve amenazado por la ofensiva estatal. De momento, el hecho cierto es la existencia de esta propuesta de la dirección de Batasuna, que se basa en abrir ese proceso democrático definido como «dinámico y gradual, en la medida que es un proceso».
No se ponen plazos a su culminación. Es más, se vaticina que en su desarrollo será la izquierda abertzale la que se beneficiará del paso del tiempo, de modo que el Estado español aparezca con claridad en su papel de «verdugo» y los independentistas se reflejen como víctimas. Ese proceso, argumentan los impulsores de la propuesta de debate, «debilita al Estado y nos fortalece a nosotros, sin ningún género de dudas».
Autocrítica
El documento en cuestión está impregnado de afirmaciones autocríticas, que alcanzan también a la caracterización del citado proceso democrático. Pero se cuestiona sobre todo lo ocurrido tras el final del proceso de negociación clausurado en 2007: «Al parecer, no nos hemos dado cuenta suficientemente de por qué y para qué abrimos el proceso democrático. No nos hemos dado cuenta de que no era para dar algunos pasos y para poner, sin más, algunas bases para otra ocasión. No hemos interiorizado suficientemente que es hora de dar cauce al cambio político y que eso nos obliga a cambiarnos a nosotros mismos».
Desarrollando más esta idea, se explica que «hay que hacer una apuesta política, porque las oportunidades y ocasiones nuevas no van a venir por sí solas».
La reflexión es muy profunda en torno a la actuación en ese proceso negociador 2005-2007. Se subraya especialmente que la izquierda abertzale llegó a ese momento con problemas de «cohesión interna» a la hora de entender el proceso, y se añade además que se descuidó la labor de impulsar una movilización social que hiciera moverse al PSOE. «En honor a la verdad, hay que decir que, a consecuencia de la falta de cohesión y de los diferentes criterios, a lo largo del proceso la izquierda abertzale cambió su diseño, dando la espalda a la acumulación de fuerzas y colocando el factor de la negociación en los parámetros de Argel (lucha armada a cambio del marco democrático)», se puede leer.
Tras este repaso crítico, el informe saluda que, pese a todo, «estamos en la misma fase política de hacer el cambio político y conseguir el marco democrático». Y propone, por tanto, abrir un proceso democrático en el que no se cometan esos mismos errores.
Se alerta, además, de que hay factores positivos pero también negativos, como la propia evolución de la sociedad: «La velocidad de esos cambios es mayor que la del proceso de liberación», indica este diagnóstico, para concluir luego que «tenemos que canalizar el cambio de ciclo cuando antes».
Pero por encima de la autocrítica referida al pasado, en el texto destacan sobremanera las perspectivas abiertas. Varias páginas se dedican a remarcar las opciones propicias en el ámbito internacional y en el vasco. Y tras ello se invita a la izquierda abertzale a potenciar una acumulación de fuerzas y a abrir un proceso democrático.
«El proceso democrático es el procedimiento para cambiar las actuales `reglas del juego' y para llevar la confrontación a parámetros en los que la izquierda abertzale será más fuerte y más eficaz», se lee en una frase que puede resumir el concepto general de la propuesta trasladada a las bases.
Negociación y liderazgo
Por lo que respecta al esquema de negociación planteado en el documento, se aleja de diseños como el empleado en Argel hace ya más de dos décadas. Por ejemplo, se subraya que «el proceso democrático no se limita a la negociación y no depende de la negociación», sino que sigue su propia dinámica, definida como «gradual».
También se introduce aquí otra consideración que suena novedosa: la relativa a las «garantías». La propuesta incide en que no hay otras que «la acumulación de fuerzas, el cambio en la relación de fuerzas y la construcción nacional».
Esta confianza en la implicación y movilización popular empapa los cuatro «pasos» que se definen en la apuesta por un proceso democrático. Consisten en reagrupar la izquierda abertzale; conformar en paralelo un bloque que reúna a los independentistas; construir un «muro popular» lo más amplio posible frente a las agresiones y la injerencia estatal, y a favor del propio proceso democrático y la excarcelación de presos; y reconstruir la negociación.
El primero de estos cuatro puntos se considera como «urgente» y se justifica así en otro epígrafe del documento: «La Unidad Popular [Herritar Batasuna] tiene que ser la casa de todos los independentistas de izquierdas. Es el agente principal en la lucha de masas y la lucha institucional. Es el principal representante de la izquierda abertzale para conseguir el acuerdo político en la actual fase política». Se aboga por tanto por darle la mayor fortaleza posible y se remarca que ser legal debe ser un objetivo.
Oportunidades amplias
En un análisis de la situación internacional y vasca, la dirección de Batasuna observa condiciones para hacer esta apuesta política. Por citar sólo algunos factores, en el mundo se citan el «crack de la globalización neoliberal y del modelo basado en la especulación», el modo que fuerzas progresistas han llegado al poder en muchos países de Latinoamérica a través de acumulación de fuerzas interclasistas o la proliferación de propuestas independentistas que han sido asumidas como totalmente válidas en Europa o en Quebec.
En el caso del Estado español, se destaca la potenciación tanto en Euskal Herria como en Catalunya de las demandas por una mayor soberanía. Y en el caso vasco, se detallan el agotamiento total del estatutismo, el aumento del deseo de cambio político, el modo en que se tambalea la hegemonía histórica del PNV o la unidad de acción lograda en Ipar Euskal Herria.
Con todo ello, se considera que hay condiciones objetivas para impulsar esta estrategia política: por ejemplo, la existencia de una actitud favorable a un proceso de negociación, la fuerza adquirida por la demanda del derecho de autodeterminación y el cambio político o el hecho objetivo de que, «con matices», la mayoría sindical coincida con el diagnóstico de la izquierda abertzale. El documento asegura que se trata de bases «concretas» y «objetivas», pero alerta al mismo tiempo de que «hay que aprovechar las oportunidades, porque si no podrían empezar a perderse». Y se recuerda que se trata, en resumen, de las mismas condiciones que dieron paso a la definición de la propuesta de Anoeta, presentada en noviembre de 2004.